Los comerciantes del Centro Histórico de la Ciudad de México han expresado su preocupación tras los recientes disturbios ocasionados por la Marcha de la Generación Z, que tuvo lugar el pasado 15 de noviembre. Según los empresarios, las pérdidas económicas derivadas de estos eventos ascienden a más de 500 millones de pesos, afectando a más de 3,500 negocios en áreas clave como Izazaga, Donceles, Eje Central Lázaro Cárdenas y Corregidora. Esta situación ha generado un clima de incertidumbre y descontento entre los comerciantes, quienes ven en riesgo no solo su inversión, sino también la estabilidad laboral de miles de trabajadores.
Los empresarios, organizados en el Consejo para el Desarrollo del Comercio en Pequeño y la Empresa Familiar, han denunciado que la marcha no solo interrumpió la actividad comercial, sino que también afectó la salud de más de un centenar de comerciantes, quienes se vieron expuestos a situaciones de violencia y vandalismo. En este contexto, los afectados han solicitado a los organizadores de futuras protestas que se comprometan a realizar manifestaciones pacíficas, evitando así la infiltración de grupos de choque y crimen organizado que han sido señalados como responsables de los actos vandálicos.
La violencia durante las manifestaciones ha sido un tema recurrente en el debate público, y los comerciantes han hecho un llamado a las autoridades para que implementen protocolos de seguridad más efectivos. Sergio Subich, un comerciante joyero, enfatizó la importancia de proteger el derecho a la libre expresión, pero también subrayó la necesidad de que las manifestaciones se realicen sin violencia. «Los empresarios del Zócalo y Madero apoyamos la libre expresión y marchas, siempre y cuando sean pacíficas», afirmó.
Por su parte, Gerardo Cleto López Becerra, presidente del Consejo para el Desarrollo del Comercio en Pequeño y la Empresa Familiar, ha manifestado que el sector empresarial está dispuesto a apoyar las convocatorias ciudadanas que buscan denunciar la violencia y el crimen organizado. Sin embargo, también ha dejado claro que el saqueo y la destrucción de propiedades no pueden ser justificados como actos de protesta social. «La construcción de la democracia no se realiza justificando el saqueo de establecimientos mercantiles como actos de protesta social», expresó López Becerra, quien también destacó que los actos de vandalismo son perpetrados por delincuentes que deben ser llevados ante la justicia.
La situación se ha vuelto más crítica con el aumento de la violencia en las manifestaciones. Durante la marcha del 15 de noviembre, se registraron intentos de saqueo en varias tiendas, lo que llevó a la intervención de las fuerzas policiales. Afortunadamente, en esta ocasión, los cuerpos de seguridad lograron evitar que se consumaran estos actos delictivos. Sin embargo, la preocupación persiste, ya que los comerciantes temen que las próximas manifestaciones puedan resultar en más pérdidas y daños a sus negocios.
La respuesta de las autoridades también ha sido objeto de debate. La jefa de gobierno de la Ciudad de México ha rechazado las acusaciones de persecución política o represión contra los detenidos durante la marcha. Sin embargo, los comerciantes insisten en que se necesita una mayor protección para garantizar la seguridad de los negocios y sus trabajadores durante las manifestaciones. La falta de acción efectiva por parte de las autoridades podría llevar a un deterioro aún mayor de la situación económica en el Centro Histórico, un área que ya enfrenta desafíos significativos debido a la pandemia y otros factores económicos.
En este contexto, los comerciantes han hecho un llamado a la unidad y a la colaboración entre el sector empresarial y las autoridades para encontrar soluciones que permitan proteger tanto el derecho a la protesta como la seguridad de los negocios. La situación actual plantea un dilema complicado: cómo equilibrar la libre expresión de los ciudadanos con la necesidad de mantener un entorno seguro y propicio para el comercio.
El impacto de la Marcha de la Generación Z en el Centro Histórico es un recordatorio de que las manifestaciones, aunque legítimas en su propósito, pueden tener consecuencias económicas devastadoras si no se manejan adecuadamente. Los comerciantes esperan que las futuras protestas se realicen en un marco de respeto y paz, para que todos los involucrados puedan expresar sus opiniones sin temor a represalias o pérdidas económicas. La comunidad empresarial está dispuesta a colaborar en la búsqueda de soluciones que beneficien a todos, siempre y cuando se priorice la seguridad y la paz en las calles de la Ciudad de México.
