La corrupción ha sido un tema recurrente en la política mexicana, y la reciente declaración de la presidenta Claudia Sheinbaum sobre la necesidad de revisar el Sistema Nacional Anticorrupción (SNA) ha reavivado el debate sobre su efectividad. En su conferencia matutina del 14 de noviembre de 2025, Sheinbaum reconoció que el sistema no está funcionando a plenitud y que es crucial realizar ajustes para garantizar que no haya impunidad en el país. Esta afirmación no solo resalta la importancia de la lucha contra la corrupción, sino que también plantea interrogantes sobre la estructura y el funcionamiento del SNA, que fue establecido en un contexto político diferente.
La presidenta enfatizó que el objetivo de esta revisión es claro: «queremos que frente a la corrupción haya cero impunidad». Este enfoque es fundamental, ya que la percepción de impunidad puede socavar la confianza de los ciudadanos en las instituciones y en el gobierno. La historia reciente de México ha estado marcada por escándalos de corrupción que han involucrado a altos funcionarios y exgobernadores, como es el caso de Javier Duarte, quien ha sido un símbolo de la corrupción en el país. La necesidad de un sistema robusto que garantice la rendición de cuentas es más urgente que nunca.
### La Estructura del Sistema Nacional Anticorrupción
El Sistema Nacional Anticorrupción fue creado en 2016 como respuesta a la creciente preocupación por la corrupción en el país. Su diseño se basa en la colaboración entre diversas instituciones, incluyendo la Auditoría Superior de la Federación, la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción y el Tribunal de Justicia Administrativa, entre otros. Sin embargo, la complejidad de este entramado institucional ha sido criticada por su falta de coordinación y eficacia.
Uno de los principales problemas que enfrenta el SNA es la fragmentación de responsabilidades. Cada institución tiene su propio enfoque y procedimientos, lo que puede llevar a duplicidades y a la falta de seguimiento en los casos de corrupción. Además, la falta de recursos y capacitación en algunas de estas instituciones ha limitado su capacidad para investigar y sancionar actos de corrupción de manera efectiva.
La presidenta Sheinbaum ha señalado que es necesario revisar este esquema, que fue propuesto durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, para asegurarse de que realmente cumpla con su propósito de sancionar la corrupción. La revisión debe incluir un análisis de los procesos actuales y la identificación de áreas de mejora, así como la posibilidad de simplificar la estructura del SNA para hacerlo más eficiente.
### La Implicación de la Sociedad Civil
Otro aspecto importante que Sheinbaum mencionó es la participación de la sociedad civil en la lucha contra la corrupción. Desde su creación, el SNA ha sido visto como un esfuerzo conjunto entre el gobierno y organizaciones de la sociedad civil. Sin embargo, la efectividad de esta colaboración ha sido cuestionada. Las organizaciones de la sociedad civil han desempeñado un papel crucial en la denuncia de actos de corrupción y en la promoción de la transparencia, pero su influencia en el SNA ha sido limitada.
Para que el SNA funcione de manera efectiva, es fundamental que haya un compromiso real por parte del gobierno para escuchar y considerar las recomendaciones de la sociedad civil. Esto incluye no solo la creación de espacios de diálogo, sino también la implementación de políticas que fortalezcan la participación ciudadana en la supervisión de la gestión pública.
La revisión del SNA debe contemplar mecanismos que permitan una mayor inclusión de la sociedad civil en el proceso de toma de decisiones y en la vigilancia de la implementación de políticas anticorrupción. Esto no solo aumentaría la transparencia, sino que también podría contribuir a restaurar la confianza de los ciudadanos en las instituciones.
### La Urgencia de Actuar
El reconocimiento de que el Sistema Nacional Anticorrupción no está funcionando a plenitud es un primer paso importante, pero la urgencia de actuar es evidente. La corrupción no solo afecta la economía del país, sino que también tiene un impacto directo en la calidad de vida de los ciudadanos. La falta de acción efectiva puede perpetuar un ciclo de impunidad que desincentiva la inversión y el desarrollo social.
La presidenta Sheinbaum ha indicado que este es un buen momento para revisar el SNA, y es crucial que esta revisión se lleve a cabo de manera transparente y con la participación de todos los actores involucrados. La lucha contra la corrupción es un desafío que requiere un enfoque integral y sostenido, y la revisión del SNA puede ser una oportunidad para fortalecer las instituciones y garantizar que se cumpla el principio de cero impunidad.
En conclusión, la declaración de Claudia Sheinbaum sobre la necesidad de revisar el Sistema Nacional Anticorrupción es un llamado a la acción que no debe ser ignorado. La corrupción es un problema que afecta a todos los mexicanos, y es responsabilidad del gobierno y de la sociedad civil trabajar juntos para construir un sistema que realmente funcione y que garantice la rendición de cuentas. La revisión del SNA es un paso necesario en este camino hacia un México más transparente y justo.
