La reciente amenaza del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de anexar Groenlandia ha generado una fuerte respuesta por parte de los líderes y ciudadanos de este territorio autónomo danés. En una reunión con directivos de la industria petrolera, Trump afirmó que se encargará de su propósito en Groenlandia «por las buenas o por las malas», lo que provocó una rápida reacción del Parlamento groenlandés, que dejó claro que no desean ser parte de Estados Unidos. La declaración fue unánime entre los cinco partidos que componen el Parlamento, quienes afirmaron: «No queremos ser estadunidenses, no queremos ser daneses, queremos ser groenlandeses».
La historia de Groenlandia es compleja. Este territorio fue colonia danesa hasta 1953 y obtuvo su autonomía en 1979. A lo largo de los años, ha mantenido una relación especial con Dinamarca, que muchos groenlandeses consideran beneficiosa. Sin embargo, la injerencia de Estados Unidos en la región ha comenzado a generar inquietud entre la población. Julius Nielsen, un pescador de 48 años, expresó su rechazo a la idea de convertirse en un territorio estadounidense, recordando el pasado colonial de Groenlandia. Por su parte, Inaluk Pedersen, una joven vendedora, comentó que la intervención de Estados Unidos perturba la confianza en las relaciones entre Groenlandia y Dinamarca.
La preocupación por la posible anexión de Groenlandia no solo se limita a sus habitantes. Dinamarca y otros aliados europeos han manifestado su alarma ante las amenazas de Trump. En un sondeo reciente, el 38.3% de los daneses cree que Estados Unidos podría invadir Groenlandia durante la presidencia de Trump. Esta situación ha llevado a la Casa Blanca a considerar activamente la opción de comprar la isla, aunque Trump ha enfatizado que no permitirá que Rusia o China ocupen el territorio. Sin embargo, tanto Nuuk como Copenhague han desmentido la idea de que Groenlandia esté inundada de inversiones chinas, como argumenta el presidente estadounidense.
La relación entre Estados Unidos y Dinamarca se formalizó en 1951 con un acuerdo de defensa que otorga a las fuerzas estadounidenses prácticamente carta blanca en Groenlandia, siempre que se notifique a las autoridades locales. Este acuerdo ha sido fundamental para la presencia militar de Estados Unidos en la región desde la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, la posibilidad de que Estados Unidos tome control de Groenlandia podría tener repercusiones significativas en la estructura de la OTAN y la seguridad en Europa. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, advirtió que una anexión estadounidense acabaría con la Alianza Atlántica tal como la conocemos.
En este contexto, el secretario de Estado, Marco Rubio, se reunirá con el ministro de Relaciones Exteriores de Dinamarca y representantes de Groenlandia para discutir la situación. La opinión pública en Groenlandia también se ha manifestado en contra de la anexión. Un sondeo realizado en enero de 2025 reveló que el 85% de los groenlandeses se oponían a formar parte de Estados Unidos, mientras que solo el 6% estaba a favor de esta opción.
La historia de intentos de Estados Unidos por adquirir Groenlandia no es nueva. A lo largo de los años, ha habido varios intentos de compra, pero siempre han sido rechazados. La isla, rica en recursos naturales y estratégicamente ubicada, ha sido vista como un objetivo por diversas administraciones estadounidenses. Sin embargo, la resistencia de los groenlandeses y la postura firme de Dinamarca han mantenido a la isla fuera del control estadounidense.
La situación actual refleja no solo un conflicto de intereses geopolíticos, sino también un profundo deseo de los groenlandeses de mantener su identidad y autonomía. La respuesta unánime del Parlamento y la oposición de la población a la anexión subrayan la importancia de la autodeterminación en la política internacional. A medida que las tensiones en el Ártico continúan aumentando, la comunidad internacional deberá prestar atención a las voces de Groenlandia y su deseo de permanecer como un territorio autónomo, lejos de las ambiciones de potencias extranjeras.
