En un reciente evento en el Congreso de la Ciudad de México, Citlalli Hernández, titular de la Secretaría de las Mujeres, se vio envuelta en una polémica tras sus declaraciones sobre el activismo y el consumo responsable. Durante el conversatorio titulado «Hay futuro y es de izquierda», Hernández sugirió que los gobiernos de Morena deberían considerar no tener contratos con empresas como Totalplay, propiedad del empresario Ricardo Salinas Pliego, en caso de que se decidiera iniciar un boicot contra él. Esta afirmación generó críticas y acusaciones de que la funcionaria estaba promoviendo un boicot ideológico.
La controversia se intensificó cuando la periodista Laura Brugés cuestionó las palabras de Hernández, sugiriendo que su llamado era una forma de presión política sobre un actor privado. En respuesta, la secretaria de las Mujeres aclaró que no había hecho un llamado al boicot y que su intervención se centraba en discutir las formas de activismo y militancia frente a injusticias sociales. Afirmó que su intención era fomentar un diálogo sobre cómo los jóvenes pueden involucrarse en causas que consideran justas.
### Activismo y Consumo Responsable
Hernández enfatizó la importancia del activismo civil pacífico y cómo los cambios en los hábitos de consumo pueden ser una forma efectiva de militancia. En su discurso, mencionó que si los ciudadanos creen que un empresario como Salinas Pliego debe cumplir con sus obligaciones fiscales, deberían considerar no consumir productos de sus empresas hasta que se regularice su situación tributaria. Esta postura resuena con un creciente movimiento entre los jóvenes que buscan alinear sus decisiones de compra con sus valores éticos y sociales.
La secretaria también hizo hincapié en que el activismo no se limita a protestas o manifestaciones, sino que puede manifestarse en decisiones cotidianas, como el consumo responsable. «Si estamos en contra de la guerra, no consumamos productos de empresas que financian el genocidio», afirmó, subrayando la conexión entre el consumo y la responsabilidad social.
La conversación en el evento no solo se centró en el caso de Salinas Pliego, sino que también abordó temas más amplios sobre las derechas y extremas derechas en el mundo, lo que llevó a un debate sobre la responsabilidad de los funcionarios públicos al expresar opiniones políticas. La crítica a Hernández se basa en la percepción de que su posición podría influir en decisiones de negocio y en la relación entre el gobierno y el sector privado.
### Contexto Fiscal y Político
El contexto de las declaraciones de Hernández se enmarca en un momento crítico para Salinas Pliego, quien enfrenta un adeudo fiscal significativo. El Servicio de Administración Tributaria (SAT) ha anunciado que en enero de 2026 solicitará el pago de 51 mil millones de pesos por los adeudos fiscales de sus empresas. Este hecho ha generado un debate sobre la responsabilidad de los empresarios en el cumplimiento de sus obligaciones fiscales y el papel del gobierno en la supervisión de estas prácticas.
La situación de Salinas Pliego ha sido objeto de atención mediática y ha suscitado reacciones tanto a favor como en contra. Algunos argumentan que la presión sobre los empresarios para que cumplan con sus obligaciones fiscales es esencial para la justicia social y la equidad económica, mientras que otros consideran que tales acciones pueden ser vistas como un ataque a la libertad empresarial.
El evento «Hay futuro y es de izquierda» no solo reunió a Hernández, sino también a otros actores políticos y sociales, como la diputada morenista Andrea Navarro y la activista Arlín Medrano. Juntos, discutieron la importancia de la participación juvenil en la política y cómo las nuevas generaciones pueden influir en el futuro del país a través de su activismo y compromiso social.
La polémica en torno a las declaraciones de Hernández refleja un momento de tensión en la política mexicana, donde las líneas entre el activismo, la política y el sector privado a menudo se difuminan. La respuesta de la secretaria de las Mujeres a las críticas sugiere que hay un deseo de aclarar su posición y de fomentar un diálogo constructivo sobre el papel de los jóvenes en la lucha por la justicia social.
En un entorno donde las redes sociales amplifican las voces y las críticas, es probable que la discusión sobre el activismo y el consumo responsable continúe, especialmente entre las generaciones más jóvenes que buscan formas de hacer oír su voz en un mundo que consideran injusto. La capacidad de los jóvenes para movilizarse y organizarse en torno a causas sociales es un fenómeno que está ganando fuerza, y figuras como Citlalli Hernández están en el centro de este cambio cultural y político.
