La reciente presentación de proyectos de ley por parte del Partido Republicano en Estados Unidos ha generado un intenso debate sobre la imposición de impuestos a las remesas enviadas por migrantes. Estas propuestas, que contemplan tasas que oscilan entre el 5% y el 37%, son vistas por muchos como una estrategia para desincentivar la migración indocumentada, pero también podrían tener consecuencias devastadoras para las economías de varios países latinoamericanos.
La propuesta más destacada, conocida como el ‘Gran y Hermoso Proyecto de Ley’, busca establecer un impuesto del 5% sobre las remesas. Este impuesto se aplicaría a los envíos realizados por migrantes indocumentados, así como aquellos con residencia permanente o visas de trabajo. Por otro lado, el proyecto de ‘Ley de Inversión en Seguridad Fronteriza’ plantea un gravamen del 37% sobre las transferencias de dinero a los cinco países con mayor número de entradas ilegales a EE.UU. Estas iniciativas han sido criticadas por activistas y expertos en migración, quienes advierten que, en lugar de resolver el problema de la migración, podrían exacerbarlo.
### Consecuencias para las Economías Latinoamericanas
Las remesas son una fuente vital de ingresos para muchos países de América Latina. En el primer trimestre de 2025, las remesas enviadas a la región alcanzaron la cifra de 14,269 millones de dólares. En países como Honduras, Guatemala y El Salvador, las remesas representan un porcentaje significativo del Producto Interno Bruto (PIB): entre el 20% y el 30%. La directora de la Asociación de Salvadoreños de Los Ángeles, Teresa Tejada, ha advertido que la aprobación de estos impuestos podría llevar a una «catástrofe» económica en Centroamérica, donde muchas familias dependen de estos envíos para su subsistencia.
Juan José Gutiérrez, director de la Coalición de los Derechos Plenos para los Migrantes, también ha expresado su preocupación. Según él, la imposición de impuestos a las remesas podría forzar a más familias a migrar hacia EE.UU. en busca de mejores oportunidades. «Si las familias ya no reciben el dinero suficiente para subsistir, se verán obligadas a seguir el camino de sus seres queridos que ya viven en Estados Unidos», afirmó Gutiérrez. Esta situación podría crear un ciclo vicioso, donde la pobreza y la migración se retroalimentan mutuamente.
### Reacciones y Perspectivas Políticas
Las propuestas de impuestos a las remesas han suscitado reacciones no solo en Estados Unidos, sino también en México y otros países de América Latina. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha calificado la medida como una «injusticia», argumentando que los migrantes ya contribuyen a la economía estadounidense a través de impuestos. «Todos los mexicanos que viven en Estados Unidos pagan impuestos, tengan documentos o no», subrayó la mandataria.
Además, estas propuestas parecen estar alineadas con la política migratoria del expresidente Donald Trump, quien ha hecho del combate a la migración indocumentada una de sus principales prioridades. El impuesto del 5% sobre las remesas se utilizaría para financiar exenciones fiscales y apoyar iniciativas de seguridad fronteriza. Aunque actualmente no cuenta con el respaldo necesario para ser aprobado, los activistas temen que una versión enmendada de la propuesta pueda encontrar apoyo en el futuro.
La posibilidad de que se implemente un impuesto del 37% ha generado aún más inquietud. Algunos legisladores, como el congresista republicano Carlos Giménez, han ido más allá, sugiriendo la eliminación total de las remesas a países como Cuba como una forma de castigo. Esta postura radical ha sido criticada por activistas que argumentan que las remesas no son un apoyo al gobierno, sino un medio para ayudar a las familias necesitadas.
La situación es compleja y está en constante evolución. A medida que las discusiones sobre estos proyectos de ley avanzan en el Congreso, es probable que se intensifiquen las protestas y el activismo en defensa de los derechos de los migrantes. La comunidad migrante, que ya enfrenta numerosos desafíos, podría verse aún más afectada por estas medidas, que no solo impactan su capacidad para enviar dinero a casa, sino que también podrían forzar a más personas a dejar sus países en busca de una vida mejor.
En resumen, las propuestas de impuestos a las remesas en EE.UU. representan un nuevo capítulo en la larga historia de la migración y la política económica en América Latina. La interconexión entre las economías de EE.UU. y los países latinoamericanos es innegable, y cualquier cambio en la política de remesas podría tener repercusiones significativas en la vida de millones de personas. Las próximas semanas serán cruciales para determinar el rumbo de estas iniciativas y su impacto en la migración y las economías de la región.